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Las dilaciones indebidas

Las dilaciones indebidas

Cuando el proceso penal se alarga indebidamente, esto es, sin que dicha prolongación sea debida a actuaciones para esclarecer los hechos, sino por causa de la inacción de los tribunales, el investigado sufre un daño que ha de ser compensado.

El mismo derecho tiene la víctima que el investigado a un proceso sin dilaciones indebidas, como establece el art. 24.2 de la Constitución.

Existen causas que por su propia complejidad requieren una instrucción larga.

No es posible, en función del tipo de delito, estimar cuál es el plazo de instrucción razonable.

Para los abogados resulta más conveniente alegar la atenuante de las dilaciones indebidas delimitando los momentos del proceso en que la causa haya estado detenida por causa de la Administración de Justicia, en la que, evidentemente, cabe incluir al Ministerio Fiscal.

Así, por ejemplo, se puede señalar la existencia de dilaciones, si desde que el Juzgado recibe los escritos de calificación, una vez abierto el juicio oral, y el señalamiento de la vista, pasan muchos meses. Igualmente, si el Fiscal tarda mucho tiempo en emitir su escrito de calificación o un perito judicial en emitir su informe.

         Además de alegar la existencia de estas dilaciones conviene concretar los perjuicios que haya podido sufrir el investigado por las mismas.

Por ejemplo, de tipo patrimonial, por afectación a su imagen pública, prestigio profesional, etc.

El Tribunal Constitucional sentó doctrina según la cual para estimar una atenuante de dilaciones indebidas es necesario que el investigado haya solicitado al Juzgado el impulso del procedimiento.

Sin embargo, nuestro Tribunal Supremo sigue el criterio de no exigir al investigado que denuncie las dilaciones indebidas para beneficiarse de una atenuante, ya que no es exigible que el investigado impulse el procedimiento cuando puede beneficiarse de una eventual prescripción del delito.

         La Ley Orgánica 5/2010 de Reforma del Código Penal ha modificado el artículo 21 de dicho código, introduciendo como circunstancia atenuante “La dilación extraordinaria e indebida en la tramitación del procedimiento, siempre que no sea atribuible al propio inculpado y que no guarde proporción con la complejidad de la causa."

Las dilaciones indebidas pueden, como todas las atenuantes, ser apreciadas de oficio por el Tribunal. Igualmente, pueden tener la consideración de atenuantes simples o, si las dilaciones son extraordinariamente elevadas, de muy cualificadas.

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